Fin de semana solas (versión 2)


VERSIÓN 2

Por fin un fin de semana solas, lo que nos había costado conseguirlo, y mas aun una casa que estuviera al gusto de las dos, no muy grande, con las cosas justas para sobrevivir. Ella quería playa, yo montaña. Al final habíamos encontrado algo a medias.

Después de un viaje en taxi demasiado largo, llegamos a la casa, solo con el exterior me quedé fascinada. Shezel salió del taxi la primera, y fue a coger las maletas.

– Keira, cariño, paga al taxista. – Se la veía ansiosa por entrar dentro.

– Ya voy, ya voy, tranquilízate- Odio que me metan prisa.

Entró en la casa antes que yo, dejando las maletas en la entrada. La casa era la combinación perfecta entre rústico y moderno, tenia todo lujo de detalles, incluso jacuzzi y piscina, incluida una televisión de pantalla plana.

 

Me quedé cotilleando la cocina y ella subió las maletas arriba, cuando la seguí estaba observando una de las habitaciones.

– ¿Es preciosa verdad? – Le susurre al oído.

– Siii, me encanta, ojalá viviéramos en un sitio como este, ne?- me dijo con esa carita de niña que tanto me gusta.

– Pero lo mejor es que es para nosotras solas.- sugerí, con la mejor de mis caras.

-¡Que bien! Ya no habrá que esperar a que tu hermana se duerma…

-Tu sigue en tus trece, nunca cambiaras Shezel.- Pensaba lo mismo, pero el comentario era un poco desafortunado.

– Bueeeeno… Tengo hambre… – Sonaba algo así como: Keira ¿me haces la cena?

En ese momento nos sonaron las tripas

– Keira… hago yo la cena… – Me quedé con los ojos como platos

– No me creo lo que oigo…

– Que si cachis, ve a darte un baño relajante, mientras pillo lo que nos ha dejado la mujercilla de la casa

– Un baño de esos relajantes, con burbujas, música, en el que se supone que tu deberías de estar dándome un masaje?

– Si, de esos, pero yo voy a estar preparando la cena

– Vale… ya me lo doy yo sola. Tu te lo pierdes. – Y me dirigí al baño dedicandole una mirada burlona.

Escuché como bajaba las escaleras. Estaba dispuesta a darme el mejor baño de mi vida. Encontré una pequeña minicadena en un rincón y conecte uno de los altavoces a mi inseparable ipod, la música de ambiente nunca me venia mal para relajarme, no la puse muy alta para poder escuchar a Shezel cuando me llamara. Había dejado el grifo cayendo y el baño ya empezaba a inundarse con vapor, la atmósfera era muy agradable. Introduje una mano en el agua para comprobar al temperatura, estaba perfecta, dejé que la bañera se llenara mientras me desnudaba. Empecé sentandome en el borde de la gran bañera, metiendo los pies, sintiendo como se me calentaba la piel, me deje caer hasta estar completamente cubierta por el agua, incluso la cabeza, escuchando las pocas notas de música que me llegaban a través del agua. Saque la cabeza apoyándola en el borde de la bañera y cerré los ojos.

En aquel momento no pude evitar pensar en que pasaría si ella apareciera por la puerta en ese momento, seguramente se quedaría parada en la puerta mirando, sin decir absolutamente nada, sin molestar y entonces se acercaría a mi y me susurraría cosas al oído, metiendo las manos en el agua, recorriendome, y en contra de mi voluntad se separaría de mi y desnudandose se metería en el agua.

No pude evitar aquellos pensamientos, mientras notaba como me mojaba, me sentía mal haciendolo sin ella presente, así que me encogí y me puse de lado mientras me abrazaba el cuerpo.

Mientras intentaba calmarme oí como me llamaba para cenar desde las escaleras, no quería salir del agua, pero no me quedaba mas remedio. Me llamó un par de veces mas y escuche sus pasos por las escaleras, incluso como se tropezaba con algo, esto me dió el suficiente tiempo para salir del agua y esconderme detrás de la puerta, donde no podía verme.

Entró en el baño y se asomó al interior de la bañera, se sorprendió al ver que no estaba. Me adelanté hasta donde estaba ella, abrazandola por detrás.

– Metete un ratito conmigo… por fa… – Supliqué.

– Estabas… – Suspiró

– Detrás de la puerta esperandote.- No pude evitarlo y le mordí la oreja, suavemente para luego recorrerla con la lengua

-Keira… uhm… no… – Pude notar como se callaba a si misma, ahogando un gemido.

– No… qué?

– Na… nada… solo que la cena…

En ese preciso instante la cena me daba igual, solo deseaba abrazarla y sentirla a mi lado. Le di la vuelta, poniendola frente a mi.

– Se calienta… poco a poco

Comencé  a desnudarla, poco a poco, primero la camiseta. En ningún momento dejó de besarme, cada vez con mas pasión. Cuando ya estaba sin nada en la parte de arriba pegó aun mas nuestros cuerpos, me encanta esa sensación de no tener nada físico que pueda separarnos.

Recorrió mis labios con su lengua, pidiendo permiso para entrar, entreabriendo un poco los labios le concedí aquello que tanto deseaba.

Empece a recorrer su cuerpo con mis manos, buscando el borde del pantalón, aquel pequeño botón que me impedía llegar a aquello que tanto deseaba rozar, pero no pude evitar el impulso de provocar un poco antes de continuar, y pase mi mano por su centro, notando como se estremecía a mi contacto.

Desabroché el botón del pantalón, y este cayó solo. Me separé un poco de su boca, dejando un suave hilo entre las dos.

– No creo que necesites esto – Y con un pequeño movimiento tiré su ropa interior al suelo.

Cambié de posición y me situé yo delante de la bañera, poco a poco metí los pies otra vez en el agua.

– Venga, metete, está calentita… – Notaba como mis mejillas enrojecían y las suyas tampoco dejaban espacio a la imaginación.

Con duda se metió en la bañera, y poco a poco dejó que el agua rodeara su cuerpo, hasta que se recostó contra mi, volviendo a besarme, recorriendo mi cuello con pequeños mordiscos, acortando el espacio que había entre sus labios y mi oreja, sabiendo lo que aquello me provocaba: un cosquilleo constante por todo el cuerpo, que me hace estremecerme, desear más y unas ganas irrefrenables de gritar. Cuando menos lo esperaba introdujo su lengua, y no pude evitar gemir de puro placer, notando como ella vibraba al escucharme.

A la vez que ella recorría mi cuerpo bajo el agua, yo empecé a recorrer las formas de su espalda, con sus manos hacia que cada vez quisiera mas, hacia que mis pulsaciones fueran cada vez mas aceleradas, haciendome respirar cada vez mas rápido arrancando de mi garganta pequeños gemidos. Por fin bajo la mano, podía notar lo mojada que estaba, a pesar de estar metidas en el agua, aquella zona llevaba un rato reclamando atención, pero no me importa esperar, mientras haga conmigo lo que quiera.

– Keira… quiero…hacer algo contigo… aquí no puedo… salgamos…

– Pero habrá que parar…

– No tiene porque

Me ayudó a salir de la bañera, dándome la mano, cogió una toalla y me abrazo, envolviendonos a las dos, en ningún momento me soltó ni dejó de besarme, me condujo hacia la habitación, y me empujo tirandome boca arriba en la cama. Estábamos empapadas, en los dos sentidos claro está…

– No importa, mañana se secará – y me sonrió, esa sonrisa picarona que tanto conseguía ponerme, y se dispuso a abrir la cama, menos mal que estaba la calefacción puesta.

Sonriendola, volví a tumbarme en la cama. Casi como un acto reflejo empezó a besarme otra vez, recorriendome, juntando cada vez más cada parte de nuestros cuerpos. Su boca se distanció de la mía, empezando a morder levemente el lóbulo de mi oreja, recorriendo con su lengua la extensión de mi cuello, haciendo que me estremeciera, que empezara a moverme, incluso antes de que me tocara.

Empezó a bajar besándome por el pecho hasta dar con uno de mis pezones, jugando con él, haciendo que pequeños gemidos salieran de mi garganta. Mientras yo recorría su espalda con mis manos y le agarraba del pelo.

Siguió bajando besando mi tripa, lamiendo mi ombligo, pidiendo permiso para colarse entre mis piernas, después de todo lo que había conseguido hacer conmigo no le iba a denegar ese placer. Lamió mi ingle, haciendose de rogar, y cuando menos me lo esperaba se introdujo en mi, jugando con mi clítoris, dando pequeños lametones, alternados con círculos, cada vez mas rápido, haciendome gemir y provocando que me agarrara a las sabanas para evitar arañarle. Sin parar de probarme introdujo dos dedos dentro de mi, sintiendo como me encogía, no paraba de moverse, de hacerme mil cosas. Cuando no me lo esperaba en vez de meter los dedos introdujo la lengua, haciendome gritar como nunca, haciendo que mi espalda se arqueara. Debí sorprenderla por que levanto la cabeza, mirandome con cara de deseo.

En aquel momento no pude esperar, tenia que aprovechar que estábamos solas, ahora que podía hacer todo aquello que normalmente no podíamos en casa…

– She… Shezee… ese… espera… quiero… llegar a la vez contigo… déjame…

Su cara de asombro fue lo mejor de la noche, se puso mas roja aun de lo que ya estaba.

-Co…como…, me doy la vuelta…? ya sabes…

-Si… yo también te quiero probar, yo también te quiero escuchar… quiero escucharte a la vez…

-De acuerdo…- titubeaba, pero accedió mientras me daba una almohada para ponerme en la cabeza

Empezó jugando conmigo, casi no podía mas, ya había jugado demasiado y estaba al borde… pero aun así no podía frenar las ganas de probarla, hacerle sentir lo mismo que ella me había hecho sentir a mi.

La recorrí con la lengua mas rápido de lo que lo había hecho jamás y gritó… no pude evitarlo y me estremecí, incitando a darle mas, a ir mas rápido a comprobar lo mojada que estaba y lo apretada que conseguía estar cuando estaba a punto de correrse, introducirme dentro suyo y sentir casi lo mismo que ella, a la vez, una sensación única.

-Shezel grita, grita, me encanta oírte gritar… me encanta oír como te doy placer.

Empezó a respirar entrecortadamente, a ir cada vez mas rápido, mas incluso que antes, y empezó a gemir a dar pequeños gritos, no pude evitarlo y empece a seguir su ritmo…

notaba como empezaba a temblar, mi mente empezaba a nublarse, era ya demasiado placer y no aguantaría mucho mas, esa vez si que iba a ser agotadora…

-Sheze… me corro… me corro- no se ni por que lo dije, pero sabia que ella quería oírlo.

-Yo también…Keira… Keira…!!!!

Aquella vez fue la mejor en mucho tiempo… Aun así no podía dejar de probarla y con un ultimo lametón callo rendida a mi lado.

-Keira…

-Te amo Shezel.

Con sus ultimas fuerzas se dio la vuelta y nos arropó, tumbandose a mi lado, abrazandome, podía sentir como ardíamos.

-La cena se habrá quedado fría…- en el fondo me daba pena, para la primera vez que cocinaba sola…

-Pues para comer mañana… o para cenar mas tarde… la verdad que si tengo hambre.

-Ahora tu… eeeh? si es que… Pero… quiero estar mas así contigo… sentir tu piel…- dijo mientras pasaba una mano por mi costado, provocandome un escalofrío.

Estuvimos un rato hablando, tiradas en la cama, cuando nuestras tripas parecían comunicarse nos levantamos para ir a cenar. Estábamos agotadas y nos fuimos pronto a la cama, pero… dormimos las dos desnudas, como siempre habíamos querido, sin nada físico entre las dos, simplemente sintiendo cada parte de la otra, abrazadas, sin soltarnos en toda la noche.

Aquella noche paso de todo, casi como en un sueño, o en una fantasía de aquellas que se tienen en las clases en las que te aburres demasiado. De todos modos disfrutamos como unas niñas de nuestro fin de semana solas, intentando saber como seria la vida viviendo juntas cada momento, y creo, sin duda alguna, que será todo tan maravilloso como ese fin de semana.

S y C

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